El barrio ya es digital. Pero por WhatsApp.
Pedidos en mensajes sueltos, recargas por notas de voz, deudas apuntadas en una libreta. Funciona — pero es caótico, no escala y se pierde dinero todos los días.
El caos de los mensajes
Cada pedido es un chat distinto. Se traspapelan encargos, se olvidan recargas y nadie sabe qué quedó pendiente. El negocio depende de la memoria del dueño.
El fiado vive en una libreta
Las deudas se apuntan a mano y se cobran de memoria. Fiados olvidados y discusiones de "yo te pagué" — la fuente número uno de pérdidas y conflictos del comercio de barrio.
Montar algo digital era inaccesible
Un cuentapropista no puede pagar un desarrollo a medida, ni sabe contratarlo, ni mantenerlo. Las apps de recargas existentes sirven a quien envía desde fuera, no al comerciante local.
Un mismo negocio. Muchos nombres.
Empezamos por Cuba — el mercado más exigente en conectividad, pagos y confianza. Lo que funciona ahí, funciona en toda la región. El producto está pensado desde el día uno para cruzar fronteras.
Imágenes de archivo con licencia libre. No representan a clientes reales de FinGenius.
Módulos que enciendes como interruptores.
Activa hoy solo lo que ofreces; el mes que viene, uno más. Los módulos comparten clientes, saldo y reportes: activar uno nuevo no crea otra app — enriquece la tuya.
Recargas telefónicas
Tu cliente elige número y oferta; tú ejecutas con tu proveedor de siempre y marcas completado. Paga con monedero, en efectivo o queda a deber. Simple y de alta frecuencia.
Remesas en especie
El familiar en Miami o Madrid paga con su tarjeta productos y recargas; tú preparas, entregas a la familia y confirmas con código. Quien envía lo ve todo desde su móvil.
Catálogo y pedidos
Sube productos con foto, precio y disponibilidad: hay / no hay. El barrio ve qué hay hoy, arma su pedido y elige recoger o domicilio. Tú recibes todo en una sola cola.
Monedero y fiado
La libreta de fiados, jubilada. Límite de deuda por cliente, cada operación fiada registrada y confirmada por ambos lados, recordatorios de pago automáticos e historial de abonos.
Préstamos y crédito
El historial de fiado y pagos crea el score de confianza del barrio. Con él formalizas crédito a tus clientes — monto, plazo, cuotas — con seguimiento automático de la cartera.
Y los que vienen
Turnos y citas, domicilios, combos de comida, pago de servicios. La meta: un marketplace de módulos donde tu negocio crece activando piezas nuevas, no cambiando de app.
Dos apps. Tu nombre en las dos.
Al activar tus módulos, la plataforma genera tu negocio digital completo: un panel para ti y una app para tu barrio. Cada negocio es un espacio cerrado — tus clientes entran por tu link, no por un marketplace global.
Tu panel de gestión
Todo el negocio en una pantalla: la cola de pedidos, la caja del día y lo que te deben. Tú decides; la app lleva las cuentas.
La app de tu barrio
Con tu nombre y tu logo. Tus clientes piden en 2-3 pasos, ven su saldo y su deuda, y reciben avisos — se acabaron las notas de voz.
Sin app también funciona
Si un cliente no tiene teléfono o datos, el dueño registra por él. La deuda, el pedido y el historial quedan igual de ordenados. Nadie se queda fuera.
Hecho para datos caros y cortes
Flujos de 2-3 pasos, pantallas ligeras y lo esencial funcionando con mala conexión. Diseñado para teléfonos modestos y megas contados — el contexto real de la región.
Transparencia total
Dinero y deudas entre vecinos: un error destruye la confianza. Por eso ambas partes ven siempre lo mismo — cada fiado, cada abono y cada entrega, confirmados por los dos lados.
La diáspora paga. Tu negocio entrega.
Millones de familias reciben ayuda desde el exterior. Con FinGenius Comercios, ese flujo pasa por el negocio de confianza del barrio — y quien envía paga con tarjeta internacional, sin que tú muevas dinero.
Miami · Madrid
El remitente abre el link de tu negocio y paga con su tarjeta: $50 en productos y una recarga para su madre.
Tu mostrador
Recibes el pedido ya pagado, preparas los productos, ejecutas la recarga y avisas a la familia que está listo.
La entrega
La familia recoge en tu negocio o recibe en casa, y confirma la entrega con un código de un solo uso.
Todos tranquilos
El remitente ve la confirmación al instante en su móvil. Tú cobras tu margen. Se acabó el "¿ya llegó?".
Si Yudi tiene una bodega en Centro Habana, la hija de su vecina paga desde Miami $60 en productos y una recarga. Yudi prepara, entrega y confirma con código — gana su margen sin custodiar un solo dólar del envío.
Ejemplo ilustrativo
Cobramos donde hay dólares. No al que empieza.
El modelo es simple: empezar es gratis, y los ingresos reales vienen de quien paga desde el exterior y de los negocios que ya crecieron. No exprimimos al comerciante que arranca.
Monta tu negocio, actívalo y demuestra que funciona — sin poner un peso.
- Un módulo activo a tu elección
- Tus dos apps con tu nombre y tu logo
- Clientes y registro de operaciones con límites
Todos los módulos y el negocio sin techo. La referencia mental del precio: lo que te deja una jornada de recargas.
- Todos los módulos, sin límites de operaciones
- Reportes completos: caja, deudas, módulo que más genera
- Prioridad en soporte y en módulos nuevos
Precio final del plan Pro: se anuncia con el piloto. En operaciones pagadas desde el exterior aplica una comisión pequeña por transacción.
Digitalizar la confianza que ya existe.
El barrio no confía en una app extranjera: confía en su bodeguero, en su colmadero, en la señora de la tiendita. No venimos a sustituir esa confianza — venimos a equiparla.
No competimos con el comercio de barrio: lo equipamos. Cada negocio que se digitaliza se queda con su margen, sus clientes y sus datos — en Cuba hoy, y en toda América Latina después.
Monta el tuyo. Empezamos contigo.
Buscamos los primeros negocios de barrio — y remitentes de la diáspora — para el piloto. Cuéntanos qué vendes y qué módulo encenderías primero.
Unirme al piloto